La tierra moría por su ausencia.
Entonces Uzume, diosa de la danza y la alegría, con el sonido de sus pies danzando sobre una tina de madera puesta al revés y con su baile desinhibido, en el que se despojó de sus ropas, logró activar la alegría del resto de los dioses. 800 divinidades. Y la curiosidad de Amaterasu. Al salir de su escondite le cerraron la entrada y le pusieron un espejo para que viera su propio resplandor, dador de vida.
Así, cacarearon los gallos y la tierra volvió a tener alternancia de días y noches y volvió a ser fértil.