16/2/09

DE COMO UN BAILE ERÓTICO Y LA VANIDAD SALVARON A LA TIERRA


Supone la mitología shintoísta que la tierra estaba a oscuras y sin calor, porque Amaterasu, la diosa sol, sumida en rabia y miedo por la muerte de sus tejedoras, se había metido en una cueva del cielo.
La tierra moría por su ausencia.
Entonces Uzume, diosa de la danza y la alegría, con el sonido de sus pies danzando sobre una tina de madera puesta al revés y con su baile desinhibido, en el que se despojó de sus ropas, logró activar la alegría del resto de los dioses. 800 divinidades. Y la curiosidad de Amaterasu. Al salir de su escondite le cerraron la entrada y le pusieron un espejo para que viera su propio resplandor, dador de vida.
Así, cacarearon los gallos y la tierra volvió a tener alternancia de días y noches y volvió a ser fértil.





Eva Mondragón

12/2/09

LAICA


Ayer, como cada sábado, fuimos a comer con mi madre.
En la sobremesa mi hija pasó corriendo como alma que lleva el diablo de mi antiguo cuarto al jardín, con una caja blanca. Con la velocidad de los recuerdos desempolvándose, reclamando el olvido. Retornó lenta, como alma en pena, arrastrando la tapa blanca con unos simpáticos hoyitos. Masticaba unas palabras tristes.
-No estaba viva, mamá. Se hizo polvo.
Y el recuerdo revivió. Al revés. Yo niña corriendo como alma que lleva el diablo del jardín a mi cuarto. Sacaba todo lo de mi caja de cartón, le ponía una mantita, un platito con agua, unas hojitas, y a la tapa la perforaba con un lápiz, para que su nueva habitante tuviera cama, comida y aire.
-Esa es la caja que traías como manda cuando eras niña, eras increíble. ¿Recuerdas? le contabas todo a tu amiga imaginaria que según vivía allí, hasta que quién sabe qué bicho te picó y la olvidaste bajo tu cama. Musitó mi madre.
Quién sabe qué bicho me picó. Pero hasta ayer mi alma se llenó de pena.
-Mamá, sólo me dio las gracias y se hizo polvo.





Eva Mondragón

VIDA DE ESCRITOR


Huye, huye del olvido, como de las oscuras fauces de un monstruo terrible, me dijo mi padre cuando apenas era yo un niño. Desde ese día me hice escritor. Pero aún hay ocasiones, en el decurso de la noche insondable, en que me detengo e inspecciono mi sombra y las cerraduras de la puerta, por temor a la visión aguda y el rastrero olfato de aquella criatura deforme que persigue mi rastro de signos.







Aldebarán Toledo

CASI UN FRACTAL



Era una hermosa pelirroja. Su cabello ondeaba ígneo en el aire a causa del sol matutinal que se colaba por la ventana y el insistente vaivén de sus caderas sobre mi cuerpo desvelado. Cada rizada hebra se extendía en el espacio: oblongas olas de calor sobre la acuosidad de mis ojos. Era ese instante y nada más, lo que me mantenía despierto y, acaso, feliz. Satisfecha, agotada, se desplomó sobre mí apagando su cabello hasta volverse brasa somnolienta. Ávido de la magia de aquel instante de fuego, cogí la escopeta en un acto paroxístico e imprimí su gesto de terror en la descarga. Las gotas se dispersaron innumerables en el espacio, repitiendo al infinito ese fuego en el instante en que el sol matutinal se colaba por la ventana. Era una hermosa pelirroja.






Aldebarán Toledo

LOS MINUTOS PREVIOS


Cuando la mujer se miró, vio un espejo que devoraba a una mujer volcada en un espejo, fagocitada por una mujer, caída ésta sobre un espejo antropófago y canalla. Abrumada por las simas, acarició al único alacrán anidado en su pecho, el cual se hizo manada y tumor gigante a un tiempo. La desesperación.

Sólo entonces, decidió dejar eso de pintarse los labios para luego.

Corrió las cortinas y se sentó a esperar.

Fuera llovía.






Mónica Sánchez

DARWIN, DOSCIENTOS AÑOS Y UN DÍA


A pesar de sus lentes de intelectual, sus calificaciones nunca fueron lo suficientemente buenas para nadie. Ni para él mismo. Pero todo estaba medido.
Aquel niño solitario, ya convertido en hombre con una salud lo suficientemente buena como para seguir tirando unos años más, cada noche le rezaba a la imagen de Darwin, su Dios barbado. Adaptarse o morir.
Coleccionaba cucarachas.
Un día en el que todo se fue al carajo, y no logró mantenerse lo suficientemente sosegado, tuvo miedo de no haber medido bien sus fuerzas y caer.
Así es que esa misma noche, previo pago, se sumió en un orgasmo lo suficientemente brutal como para hacer del derroche su nuevo paradigma.
Pocos meses después, murió en extrañas circunstancias. Un ejército de cucarachas veló su cadáver. Él mantenía el rostro sereno. Había sido lo suficientemente hombre como para olvidarse, a ratos, de las matemáticas.
La foto de Darwin le sobrevivió. La heredó un sobrino con lentes de intelectual.






Mónica Sánchez

10/2/09

FÁBULA DE LAS CIEN FÁBULAS


Fábula fábula fábula fábula mito, fábula, fábula –fábula, fábula quimera- fábula fábula fábula: fábula fábula leyenda.
Fábula fábula superstición, fábula fábula, fábula fábula (fábula, fábula, fábula, tradición).
-¡Fábula! fábula fábula. Fábula fábula: fábula fábula; fábula fábula; fábula fábula; fábula alegoría. ¿Fábula fábula fábula?¿Fábula? Fábula fábula*. ¡Fábula! ¡fábula! Apólogo. [Fábula fábula]
-Fábula fábula cuento ¿fábula? Fábula fábula, invención.
Fábula “fábula fábula fábula, fábula fábula”. Fábula+fábula=fábula.
Fábula fábula, fábula fábula -fábula ejemplaridad- fábula fábula.
-Fábula fábula fábula (fábula) fábula (fábula) fábula escrito.
Fábula fábula fábula fábula enseñanza.Fábula fábula fábula relato.
¡¡Fábula!!
Fábula fábula narración.
Fábula
*Fábula fabulación.





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CIEN PARÁBOLAS


Había una vez una parábola, que se parábola cada vez que la parábola le parábola las parábolas. Un parábola, parábola no más parábolas al parábola y entonces parábola con párabola; parábola y parábola. (Jamás parábola).
¿Parábola? Parábola a parábola.
Ninguna parábola.
¡Parábola, parábola! Y sólo parábola contra parábola.
Un día parábola con: parábolas magentas; parábolas huecas; parábolas parábolas -y un parábola-. Fue una parábola.
Escribió una parábola con muchas parábolas, algo como: “querida parábola parábola, parábola parábola, parábolas”.
“Besos. Parábola”.
Párábola sí parábola y todos en el parábolas dijeron parábola. Desde entonces parábola parábola y párábola felices para parábola.

Parábola







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MY DREAM IS TO FLY OVER A RAINBOW, SO HIGH!!! MY DREAM IS TO FLY!!!


La falsa neblina me impide ver el camino, no me muevo del lugar por riesgo a caer estrepitosamente por ese abismo, que si no es muy profundo, no me libraré de heridas. Me empujan, no sé quién lo hace, me pisan, me jalan, siento una quemadura, no sé de donde vino y duele mucho; alguien toma mi cintura, lo hace unos segundos y ese toque desaparece. La nube entra a mis pulmones y enrojece mis ojos; bajo la cabeza, es insoportable, no sé donde estoy. Esa voz… ¡es la que busco! Se pierde entre el estruendo ¿Qué dijo?
Estoy condenada a seguir aquí hasta que los extractores hagan su trabajo y dispersen el humo, tardará 20 segundos más en lo que se me aclara la vista y entre todo este desmadre no veo para dónde se fueron mis amigos. Yo creo que a la mesa de siempre.






Maggs Rockdriguez

9/2/09

CONTRAPORTADA



Sé que te llamó la atención mi portada y que me empezaste a desear sin siquiera conocerme, no te tomaste el tiempo de ojear la cuarta de forros ni de saber de qué iba mi contenido, acaso el título te pareció interesante y pensaste en ponerme en tu librero como estás acostumbrado con toda nueva adquisición. Ni mi lomo tuviste la delicadeza de apreciar, ahora quieres que sea una lectura tranquila y fluida, sin contratiempos, constante e ininterrumpida, casi impecable, que sea una edición-adicción digna de recomendar, que valga la pena el tiempo que pasas conmigo, no quieres reclamos ni ofensas. Ten cuidado con juzgar un libro por su portada, que siempre hay una historia-histeria dentro que te va a perseguir el resto de tus lecturas. Y no podrás dejarme botada, créeme que en cada palabra escrita que busques, para pasar un rato, me encontrarás.







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FUNCIONALIDAD Y FUNCIÓN



Me enamoré porque llegó y me dijo: Nunca se me ha roto el corazón, ni se me ha subido el corazón a la garganta, menos me ha saltado el corazón en el pecho. Jamás me ha dado un vuelco el corazón ni se me ha puesto en un puño. No he tenido corazonadas ni he abierto mi corazón a nadie; no he afirmado nada con el corazón en la mano ni con la mano en el corazón. No he hecho nunca de tripas corazón, no tengo uno de oro ni uno de piedra. Nunca he amado de todo corazón... Lo que sí es que el mío late, reparte la sangre por el cuerpo y hace mucho ruido con su sístole y diástole. ¿Es suficiente para ti?







Eva Mondragón

LA MÚSICA



La música del tocadiscos me embriaga más que la bebida. No sé en qué lugar del mundo esconder la consciencia y sus atributos a mi encarcelada alma. El hombre de la barra gritó que era Dios y lo golpearon, no soportan ver a una deidad tirada en esta porquería. Tomo el vaso y lo transparento para morir con él…
La virtud me deslumbró a media noche y en los despojos de su ropa encontré mi lealtad quebrada y sus labios torcidos dentro de mi piel; si jamás se hubiera manchado con el perfume de otros…









Itzel Cabrera

8/2/09

SIN DUDA



A Oswaldo Zamudio no le cabía la menor duda. Ni una más, por pequeña que fuese. Había pasado su vida atesorando perplejidad. Desde que tuvo uso de razón se llenó de incertidumbres, aún cuando el mundo le impusiera sus evidencias y los hombres lo colmaran de convicciones, perfeccionando el arte del recelo y la incredulidad. Hubo también algunas afables almas que, a pesar de sus certidumbres, le transmitían sus dudas e incluso le planteaban, por civilidad, ciertos dilemas. Se hartó de incertidumbre hasta dejar de creer en su existencia. Ese fue su fin. Aunque no podemos estar seguros de ello.










Maliyel Beverido

DE LOS CLÁSICOS


Cuentan que mató a muchos hombres y mujeres, que se ensañaba y que condenaba a sus víctimas a una muerte miserable. Se dice también que era calculador, cuidaba de nunca dejar evidencias. Se ocultaba muy bien, escondía los cuerpos bajo los tapancos, en medio de los muros o en lugares inimaginables, guardaba algunas porciones y acribillaba por las noches sin ser siquiera notado. Los latidos, el sigilo, las casas abandonadas apunto de caer, los misterios que en ellas se tornaban lo delataron; Gracias Poe.






Sagrario Callejas

LA GENTE



Es cierto que soy raro, que no soy agraciado ante ningún ojo humano, que me gusta comer tacos de lechuga y que sólo tomo leche fría por las mañanas. Los niños se alejan de mí por usar sombrero texano y unas botas para escalar, pero no tengo malos vicios, no robo, no golpeo a nadie, me gusta caminar rápido y me divierte ver cómo me huyen. Viví con mi familia, me escapé porque dijeron que desaparecieron pero todos murmuraban que yo los había matado, ya no me acuerdo cuánto se dijo, ahora vivo donde se puede y escucho música en mi walkman mientras corro por las calles con mi termo en la mano. Ven, acércate, no me temas.














Sagrario Callejas

PEREGRINO OMEGA


Sucede que cuando despierto estaba yo tendida en la cama con el ventanal abierto mientras el insolente sol se colaba por mis párpados. Llegabas tú y te recostabas a un lado mío. Me abrazaste y me diste un largo beso en los labios. Se me movió la cama y giré de pronto. A mi lado encontré una mujer desnuda y dormida que sollozaba en silencio. Tú no te percataste de su sollozo, la desconocida seguía durmiendo. Continuaste besándome largo y tendido mientras pasabas tu mano por mi espalda y recorrías la triste sábana hasta llegar a acariciar el pecho de la otra dama.






Sagrario Callejas

PEREGRINO ALFA


He soñado que el beta nadaba en el aire,
recorría toda la habitación morada,
nadaba y nadaba a través del antifaz dorado.
Lo atravesaba como atraviesa el caracol de la pecera,
arrojando haces multicolores.
lo podía ver pero una vez despierta ya no está usted,
había emprendido la marcha a algún lugar le-ja-no.








Sagrario Callejas

6/2/09

¿PARAISO, NIRVANA, TLALOCAN, VALHALLA, CAMPOS ELÍSEOS?



Voy a cambiar de doctrina para no tener que verle en el otro mundo.










Eva Mondragón

GENÉRICO INTERCAMBIABLE


Quería quitarse la vida. Era cobarde. Cambio la muerte por dormir 22 horas cada día.

















Eva Mondragón

ENTERRA, II de XXIV



El dolor de las costillas iba cesando. Dos estaban rotas. La sangre iba del escarlata al púrpura, se secaba. Sus manos apretaban el dorso, sintió algo, la bala, de pronto allí, entre sus dedos, por su propia cuenta fuera. Era momento de salir de emergencias, nadie notaría que escapaba. Era el criminal y atendían a las víctimas en las otras salas, estaba abandonado en la camilla de la esquina. Se incorporó, podía. Un ruido de moneda al suelo. Otra bala. ¿Habían sido dos disparos? Mantuvo sus manos apretando. No pudo más. Las balas salían primero como gota fugada, luego como fichas de algunas máquinas de casino. Finalmente como cascada. El ruido le devolvió el dolor. Cayó al suelo y se autoenterró en su río de antidisparos. De pronto, de nuevo en la camilla, el dolor de las costillas iba cesando. Tres estaban rotas…







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DELINCUENTES POR NATURALEZA


Hace 20 años el hecho de saber que iba a parir un bebé la volvió delincuente en su nuevo trabajo, tres meses atrás, cuando entró, no sabía de su condición.
Uno nunca sabe los resultados de pequeñas acciones, esos impulsos-bola de nieve, que hacen que las cosas giren y cambien.
Era joven en aquel entonces y empuñó la pluma, sus palabras volaron hacia un diario que imprimía enormes tirajes de las primicias políticas de un gran fraude electoral.
Esa mísera contribución a las letras de imprenta la transformó. Las palabras tienen plumas y con ellas se vuela. Y transformó también la Constitución Política, quedando superada en este país la “natural consigna” de que “para trabajar las mujeres debían tener carta de no gravidez” y si no lo declaraban, eran delincuentes. Nunca pisó la cárcel, su delito ahora estudia la universidad.







Colibrí de Caranalio

5/2/09

LA BECERRA



Malicia ha de ser su nombre. Veo como desde pequeña patea a las palomas y jala la cola a los gatos, avienta sendas piedras a los perros y espanta a cualquier anciano que se cruce en su camino. Nunca regresa el cambio de los mandados que consigue, pide limosna en las paradas y escupe si no le das. Tiene el vocabulario más majadero que a mis ochenta allá oído y una sarta de señas con las manos que es imposible no ofenderse al verla. Golpea a los otros chamacos para robarles dinero, el almuerzo o los zapatos, a veces se lleva hasta la mochila. Mi tienda es su escondite, la esquina es su reino, a mí me paga las lunetas y los chicharrones con chile, y muy engreída me dice: viejo, yo si la voy a hacer en grande, no como la puta de mi madre, mientras se restriega los mocos con su brazo mugroso y desnudo, ya verás, en cuanto deje de gemir como vaca y vea que se pudre, la dejo de cuidar y me voy de aquí.







Eva Mondragón

4/2/09

GATÚBELA



Celina se levantó de su cama, aún no muy convencida de hacerlo, pero con el remordimiento de cuando uno se despierta después de mediodía.
Se fue a la ducha, sabía que apestaba a alcohol mal procesado y no había más remedio que la regadera, aunque se le hubiera acabado el gas.
Se vistió. Nada muy elegante: jeans, sudadera gris de marca y un par discolor de calcetas. Cuánto le había costado pero por fin estaba lista. Nada más le faltaban las inmensas gafas negras que le ocultarían las ojeras.
Qué decir, apenas lo vio lo despertó, tal vez por envidia, tal vez porque él también era algo así como un espejo viviente. Tan parecidos en eso de andar de madrugada saltando tejados.
Lo vio tan sin culpas, tan fresco y sin ningún compromiso escolar en puerta que lo odió un poco. Le dio de comer y lo odió un poco más.
Cuando lo sacó al patio, Barrabás ya traía un pedazo de quién-sabe-qué colgándole. Lo metió al bote de la basura, se lamió un mechón de pelo y salió de casa.









Gabriel Gutiérrez-Ferri

ÉXODO y²+2=x



Tenía boleto a la mano, así como café y cigarros portátiles (su legión). Pero no contaba con destino ni cafetería predilecta ni hora sagrada en aquella parte del mundo.
Teorizaba sobre esta cuestión de hacer el viaje evaluando la llamada Ecuación del Éxodo, cuyas curvas complementarias resultantes (la Curva del Viajero y la Curva del Equipaje) convergían en un punto denominado Autobús. Pero no era tan fácil como obtener puntos xy, pues en la zona bajo la Curva del Viajero, la cual se extendía simétricamente en el cuadrante (++) y en el cuadrante (--), extrañamente se generó una Área de Espejismo.
De pronto, entre las coordenadas [(3, 1)-mujer] y [(3, -1)-nostalgia] (puntos neurálgicos de la curva), el tiempo se le deshizo, tanto que cuando quiso decidir de verdad no pudo hacerlo pues la travesía ya estaba hecha.
Con un viaje consumado bajo las suelas, no tuvo más opción que dejar la curva y buscarse alguna alameda céntrica para averiguar la razón de su llegada.
Caminó un poco, y sin duda tuvo que sorprenderse cuando se encontró de frente consigo mismo en plaza Constitución.








Gabriel Gutiérrez-Ferri

DON MELITÓN VA A VIVIR MUCHOS AÑOS



El día que Lucrecia me dio el susto se me quitó el hipo que no me dejaba desde hace dos años. Lo malo del susto que me dio Lucrecia es que me debilitó mi corazón y ahora no me tengo que agitar ni alterar. Lo bueno del susto que me dio Lucrecia es que ahora ella, un poco por la pena de mi condición, estudia enfermería y todas las tardes me visita, vestida de blanco, y me dice que no me preocupe mientras me besa el cachete, que ella me va a cuidar el resto de mi vida.







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